lunes, 24 de octubre de 2011

EL HUNDIMIENTO DEL PUENTE DE LA ALGABA: UNA TRAGEDÍA ANUNCIADA (II) DE (II)

 El día 2 de Abril aparecen nuevos cadáveres, concretamente los de Francisco Esteban de 14 años, Amparo Velázquez de 18, Justa Merino de 13 y las mencionadas en el anterior post Francisca Aragón de 14 y Patrocinio Velázquez de 45, siendo trasladados para la autopsia que se realizaría al dia siguiente. 
El juzgado competente en aquella época para estos asuntos fue el de la Magdalena de Sevilla encabezados por el juez D. Salvador Alarcón acompañado por el fiscal de la Audiencia D. Fernando Sabarrategui. Estando reunidos en La Algaba apareció el cadáver del niño Francisquito Tristán. 

Ese mismo día, visita el pueblo el Subsecretario de Fomento, el general Vives que se había trasladado en tren para la ocasión.
A muchos supervivientes, heridos y vecinos se le tomó declaración pero el tiempo fue pasando, como ocurre tantas veces, sin que se declarara responsabilidad de  nadie ni siquiera hacerse pública las causas del hundimiento.

Para hacernos una idea  de los motivos de esta catástrofe hay que recurrir a un estudio realizado muchísimos años después.


"......el rio nunca admitió un puente aquí..."



Con esta conclusión terminaba la ponencia del arquitecto Francisco Javier Rubieto Lacambra en su estudio incluido en el Tercer Congreso Nacional de Historia de la Construcción celebrado en Sevilla en Octubre del año 2.000.

Como comentamos en la primera parte de este post, el anuncio de la construcción del puente  de la Borbolla que uniría La Algaba con Sevilla, se lleva a cabo en el año 1.904. Las obras fueron adjudicadas en abril de ese año a Medardo Ureña.
Sin embargo, a pesar de la rapidez de la adjudicación, una serie de problemas obligaron en 1.909 a la rescisión de la contrata.
¡Habían pasado cinco años apenas sin realizar trabajos!.Las causas se desconocen.
La obra parecía olvidada, pero en 1.913 se retoma de nuevo el proyecto siguiendo las pautas del anterior. El nuevo puente estaría
formado por tres tramos de vigas metálicas de celosía parabólicas de tipo Bow-String de 40m cada una, arriostradas en la parte superior y un tablero  situado en la parte inferior de las mismas. Bajo el tablero una celosía metálica en previsión de futuras canalizaciones para abastecimiento de agua a Sevilla. Los tramos se sustentaban en pilas formadas por dos columnas de tubos metálicos de 2,40m de ancho rellenas de hormigón. La estructura se completaba con un pontón de fábrica de nueve bóvedas situadas en el margen izquierdo, es decir en el de la salida del puente hacia Sevilla.

Las obras son subastadas en junio de ese año consiguiendo la adjudicación Mariano Rodríguez de Torres que cumplió una de las condiciones, empezar las obras de inmediato.  
Una vez comenzadas las obras aparece una nueva necesidad, ampliar el desagüe, para esto el contratista propone añadir un cuarto tramo más a la parte metálica colocándola en el lado de La Algaba, añadiendo al mismo tiempo un nuevo pontón en la parte de Sevilla. Todo esto es aprobado.
Pero los problemas del puente continuarían. Comenzada la obra se observa la acción socavadora de las aguas en el margen derecho, esto obliga a la Confederación Hidrográfica construir unas defensas en ese margen.
Pero esto no es suficiente, pues una fuerte crecida en 1.919 no son resistidas por el muro. Esta situación obliga a tomar medidas drásticas, así se decide la realización de un encofrado "coraza de Bianchini" en dicho margen con una longitud de mil metros.

Así se finaliza la obra. Pero ya sabemos lo que ocurrión el 29 de Marzo de1.924, solo un año y medio después de su inauguración.

Una vez hundido, se procede a su reconstrucción, añadiendo una nueva coraza de Bianchini en el margen izquierdo y se reconstruyeron los pontones. De nuevo, entró en funcionamiento en 1.926.






 Pequeño video del puente en la actualidad. Si lo ves con el sonido conectado verás que hasta da miedo.


Pero los problemas no terminaron aquí ya que en 1.934 se produce una nueva restauración debido a nuevos socavamientos. Se restaura de nuevo en 1.934 y se añade en la celosía de abajo un tubo de hormigón para la canalización de aguas a Sevilla.

La última etapa se inicia en 1.958 cuando aparecen importantes grietas en el estribo derecho que amenazan un nuevo hundimiento. Se vuelve a restaurar pero ya se aprueba el proyecto del arquitecto Pedro González para la construcción de un nuevo puente, el que tenemos ahora.
Sin embargo, este no sería construido e inaugurado hasta 1.976.

¡18 años tuvimos que sufrir los algabeños, siempre con el miedo en el cuerpo cuando lo atravesaba el autobús de Landa, hasta la apertura de un nuevo puente.!

El estudio del Sr. arquitecto Rubiato Lacambra concluye su trabajo haciendo mención a la situación actual del puente antes de la reforma llevada a cabo por FADESA. Menciona en este estudio que el puente se ha escorado aguas abajo, es decir hacia la parte de Sevilla.

En la actualidad, nuestros políticos lo quieren abrir al tráfico, se ha tenido en cuenta este escoramiento. El trabajo del Sr. Lacambra finaliza como comienza el post. "En ese lugar, el rio no admite un puente".

Y si lo quieren abrir por que se prohibiría el paso de autobuses, ¿es que no resistiría?, ¿Volveremos a tropezar en la misma piedra?. A tiempos estamos de evitarlo.





sábado, 8 de octubre de 2011

EL HUNDIMIENTO DEL PUENTE DE LA ALGABA: ¿UNA TRAGEDÍA ANUNCIADA? (I) DE (II)

Alboreaba el siglo XX y los algabeños y algabeñas seguían embarcando, a la altura del lugar conocido como "la lámpara", en el navío que tenía por nombre el de la patrona de nuestro pueblo “Santa Marta”, para cruzar el Guadalquivir y una vez en la otra orilla coger el camino de Sevilla y desplazándose andando llegar al barrio de la Macarena.

                                     Algabeñas camino de Sevilla. Original de José  García Ramos


Allí, después de un breve descanso saciando la sed en la famosa fuente de la Macarena, que estaba situada donde hoy tiene establecida su parada el autobús que hace la ruta entre nuestro pueblo y Sevilla; se introducían en la capital de la provincia con el fin vender en los diferentes mercados los productos de nuestras huertas o bien trabajar en las incipientes industrias que comenzaban a erigirse en Sevilla.

Un viaje duro y cansado que diariamente sufría el algabeño y algabeña de aquellos años al no haber un puente que cruzara el Guadalquivir.

                                        Fuente de la Macarena en el siglo XIX

Un día de 1.904, la noticia corrió como la pólvora por los barrios y calles de nuestro pueblo. “Se va a construir un puente para cruzar el río”.

¡Qué ufanos y contentos estaban los algo más de tres mil quinientos vecinos que tenía La Algaba por aquellos años!

¡No se imaginaban nuestros paisanos los problemas y desgracias que traería el nuevo puente!
Desde su construcción hasta su cierre en 1.975 el puente de la Borbolla fue un martirio para todos los algabeños.

El mes de Marzo de 1.924, fue especialmente duro en lo referente a lluvias y tempestades que asolaron la mitad sur de nuestro pais. El Tajo ahogó las tierras manchegas, el Guadalquivir, ¡cómo no!, arrasó Sevilla y gran parte de su Vega. En la capital, destrozó vias de ferrocarriles, el llamado puente de New York y Triana sucumbió bajo las tempestades y posteriores riadas.

El día 29 de Marzo, a partir del mediodia, el tiempo dio una tregua, y los algabeños queriendo ver la crecida del Guadalquivir a su paso por La Algaba marcharon orgullosos hacia su nuevo puente (había sido inaugurado solo un año y medio antes).
Unas doscientas personas se encontraban en el lugar de la tragedia a eso de las 6 de la tarde del referido día. Con anterioridad, el arquitecto del puente el Sr. Ybarra, ya había mandado al peón caminero, un tal Romero,  prohibir el paso a camiones y automóviles. La tragedia estaba a punto de consumarse.



Según los testigos, un estruendoso ruido fue lo que primero se escuchó y sin tiempo para nada, unos cuarenta metros del puente situado en la zona de salida hacia Sevilla se hundió. Cascotes, maderas, escombros, hierros, junto con unas 20 personas que se encontraban en ese punto fueron engullidas por las aguas.

Pasados los primeros momentos de nerviosa estampida del resto de personas que se encontraban en el puente y que escaparon con dirección La Algaba, algunos otros  se percataron de la existencia de dos lanchas, las cuales conducidas por sus dueños Luis Otero Carbonell y Antonio Rodas iniciaron la labor de rescate de los que quedaron enganchados en ramas y maderos.

Así, Manuel Bazán, ascendiente de los "secos" que había ido al lugar acompañado de su hija Manuela Bazán Molina, madre de la Justa del Merino, y una amiga, Manuela González, al caer su hija al agua subió a una de las barcas y la rescató, no sin grandes dificultades. La otra barca consiguió rescatar a Juan Antonio Albuera de 58 años.

Por la noche, con La Algaba sumida en la desesperación por los muertos y los desaparecidos, las primeras noticias comenzaron a extenderse por Sevilla como un reguero del pólvora. En coches y automóviles un sinfin de periodistas, fotógrafos y curiosos se trasladaron a La Algaba para ver "in situ" el lugar de la tragedia.
Según las crónicas de la época, el vecindario se hallaba consternado, a las familias de los perecidos se unián la de los desaparecidos ante la incertidumbre de que hubieran muerto o hubieran podido escapar por la parte del camino a Sevilla. Para esto el Alcalde D. Andrés Carranza Torres ordenó a los autobuses  que hicieran el recorrido al revés por Santiponce para llegar a la otra orilla y buscar a posibles paisanos supervivientes.

En un primer momento, los algabeños confirmados como fallecidos fueron: Joaquín Herrera Carranza, farmaceútico titular del pueblo, Pedro Carranza de 20 años, primo hermano del torero El Algabeño, Francisco Calvo Herrera, amigo del anterior, Manuel Amores de 60 años, Francisco Tristán de 14 años, Patrocinio Arenas de cuarenta, y el peón caminero Romero.


Entre los episodios dramáticos esta el de Josefa Valera que había acudido al puente junto a sus hijos Francisco y Agustín de 14 y 12 años respectivamente. Se encontraban en el cuarto ojo del puente y despavorida vió como su hijo mayor caia a las aguas  siendo engullido por la impetuosa corriente.

Además de los muertos, que al final se confirmaron como catorce, algunos de los cuales aparecieron dias después enterrados en las huertas anegadas por el rio, había que contar las decenas de heridos que fueron atendidos por los médicos de la La Algaba y localidades vecinas.

 En esta huerta situada en el margen izquierdo se encontraron,tiempo después, algunos cadáveres enterrados en el fango.

Hasta aquí la tragedia. Solo considerar lo olvidadizo que es el ser humano. Cerca de 89 años después de aquella tragedia, ni una placa, monumento, o lo que sea, recuerda en nuestro pueblo a las victimas y lo que es más acogojante, nuestros políticos actuales de todos los signos, se han propuesto abrir de nuevo al tráfico ese maldito puente.
Yo me pregunto, en que ha consistido la reforma realizada por FADESA, despúes de construir 600 viviendas en la antígua lámpara, por cierto gran número de ellas vacias, un lavado de cara a base de pintura o se ha tocado la cimentación.
No entiendo de arquitectura, pero visitando el puente este verano, tomé algunas fotos y un pequeño video. Y os puedo decir que sentí miedo allí arriba en la soledad del puente, al igual que lo sentía cuando de pequeño  lo atravesaba montado en el autobús de la Empresa Landa para desplazarme a Sevilla al colegio.
Se ha tenido en cuenta para su restauración las Actas del Congreso Nacional de Arquitectura donde se expone entre otras cosas dónde no se puede construir un puente.
 Esperemos que la historia no se repita, pues como dice el refrán, el hombre suele tropezar dos veces en la misma piedra. Y yo diria que hasta más.

En la segunda parte del post, os intetaré informar de las causa  de la tragedia recogidas en un congreso  nacional de arquitectura provenientes de un estudio del Sr. Lacambra .

Y que todo esto vaya a LA MEMORIA DE LOS ALGABEÑOS Y ALGABEÑAS QUE PERDIERON LA VIDA EN ESE MALDITO PUENTE Y QUE SE MANTENGA EN PIE, PERO SOLO PARA RECORDARNOS LO QUE NO SE PUEDE HACER Y NUNCA PARA FAVORECER UNA NUEVA TRAGEDIA.
                                     Continuará.....

sábado, 1 de octubre de 2011

Xº ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE SILVIO



Silvio Fernández Melgarejo más conocido por su nombre de pila Silvio (nace en La Roda de Andalucía, Sevilla, 8 de agosto de 1944, muere el 1 de octubre de 2001), fue uno de los exponentes más importantes del rock sevillano, el representante de la provincia, que llegó a convertirse en leyenda mucho antes de su fallecimiento. Su padre fue un redactor jefe del diario ABC de Sevilla, Antonio de los Santos, su madre se llamaba Eva, de raza gitana, del municipio de Los Palacios, en la misma fecha pero diez años más tarde, nació la única hermana de Silvio, Evita. 


Contrajo matrimonio con una rica heredera del Reino Unido, pero duró muy poco, de este matrimonio nació un hijo y se gastó todo el dinero. De voz peculiar con la que daba su particular característica al rock, rasgos físicos únicos de ojeras y arrugas pero rostro de buena persona y el arte que lo rodeaba como si fuera una aureola lo dicen todo de él, un ser genuino y auténtico. Cuando salía a cantar, era el rey del escenario en todo momento, siendo respetado por el público que guardaba silencio mientras se preparaba para el espectáculo, tambaleándose de un lado al otro, o cuando continuaba cantando sin el micrófono en funcionamiento, incluso cuando se negaba a cantar después de estar listo todo en el escenario y tenían que hacer el trabajo el resto del grupo, mientras el deambulaba entre los músicos al ritmo de la melodía. La mayoría de las ocasiones en que se lanzaba a cantar, necesitaba un poco de empuje para poder terminar alguno de sus temas mientras los cantaba, la gente lo adoraba sin embargo. Sólo grabó en su carrera musical cinco discos donde se mezclaban versiones de clásicos de las décadas de 1950 y 1960, combinando rock americano y canciones italianas junto a los conocidos temas de Antonio Molina, haciéndolo en cualquier idioma que se le venía a la cabeza, ya fuera el inglés, francés, portugués o italiano improvisando siempre que algo le era desconocido, eso hacía que sus conciertos tuvieran ese distintivo inimitable. 




Entró a formar parte de la historia del rock, por su toque tan personalizado, lleno de improvisaciones y un idioma único. Algunos de sus temas estaban dedicados a vírgenes sevillanas, al Rey San Fernando, al Real Betis Balompié, desde su composición se hicieron famosos como el. Una de sus canciones más famosas es “Rezaré”, que dedicó a todas las imágenes marianas de la Semana Santa de Sevilla. Actuó en directo junto con otros grandes de la canción como son Joaquín Sabina, Ketama, Loquillo y los Trogloditas, en la inauguración de “Cartuja’93” actualmente conocida como Isla Mágica. Un amante de la libertad, el rock, la Semana Santa de Sevilla, el Sevilla F. C. y de la ciudad misma, gritándolo a los cuatro vientos. Silvio fue un señor muy educado por encima de todo, uno de los mayores forofos del Sevilla Fútbol Club más que de ninguna otra cosa, pero tenía amigos de los dos clubes de fútbol de la ciudad, tanto es así que uno de sus más famosos temas que decía en su estribillo “no busque más que no hay” está dedicado al Real Betis Balompié y lleva por título "Betis". Sin embargo, si uno pone atención al tema, y además corroborado por músicos y público, Silvio jamás decía la palabra "betis" completa, sino que cantaba "etis". Lo que más le gustaba aparte de cantar rock era el fútbol, un gin-tonic y un cigarrillo, que siempre llevaba entre los labios. Sus últimos años los pasó en soledad y casi olvidado del mundo, en Madrid le dedicaron un homenaje en La Boca del Lobo bajo el título “Solemne Quinario de besamanos a Silvio”. Otro "homenaje" que recibió fue el de los bares de Sevilla, que decidieron de motu propio que Silvio no volvierá a pagar en ninguno de ellos porcos años antes de morir. Silvio murió siendo un mito en vida, el 1 de octubre de 2001 en Sevilla, en el Hospital Virgen del Rocío, a causa del abuso de lo que el consideraba “buena vida” que se dio acompañándola de conocer bien las altas horas de las madrugadas, horas muertas delirando por el alcohol y nubes de tabaco que siempre le seguía, su cuerpo terminó dejando libre su alma tras una parada cardiorrespiratoria. Muchos conocidos fueron a despedirlo el día de su entierro, en el cementerio de San Fernando de Sevilla, la ciudad que lo adoró y que también lo olvidó, como hace con sus hijos malditos, estuvieron todos los que formaron parte alguna vez de su azarosa biografía de bohemio con corbata: Pive Amador, amigo y compañero de «charlas filosóficas que terminaban en canciones»; Kiko Veneno; Luz Casal, que dijo de él que era lo más parecido a Dios que había visto; Raimundo Amador; Gualberto; Jesús Quintero, El Loco de la Colina, que lo convirtió en uno de los personajes más lúcidos de su galería de raros y perros verdes, o el productor musical Ricardo Pachón que comentó: «Estamos enterrando a alguien inmortal y deberíamos bebernos litros de Cruzcampo y cantar la Ragazza del elevatore, porque él vivió la vida como una fiesta permanente». Todos esos que compartieron noches de alcohol, escenario y charlas surrealistas a la luz de las lunas canallas coincidieron en que había desaparecido alguien insustituible que quiso apagarse lentamente, sin hacer ruido. La ciudad de Sevilla le dedico una calle a nuestro más ilustre rocker.